¡Que lejos!


¡Que lejos de tu boca, que estuvo tan cerca! Tan lejos, que ni recuerdo el sonido exacto de tu débil voz.
¿Es verdad que nuestras bocas fueron, una tarde, una, tan dentro en ellas que no nos veíamos los ojos?
Irás y vendrás por estancias en que no he entrado, mirando y hablando a quienes no conozco. Gracias nuevas de tu vida se perderán en la ignorancia de mi alma; y nadie las recordará. Verás caer, de no sé qué balcón abierto, una tarde que no sé.
¡Y pensamos, un día, ser los remos iguales de un blanco barco alegre, las campanas gemelas de una pura torre de felicidad, las alas hermanas de un vivo pájaro de ilusión, ¡ay de ti y de mí!, por un solo mar y un solo cielo de oro!

Juan Ramón Jimenez

1 comentario :

  1. Que boniito poema :D
    Me encanta tu blog porque evidentemente adoro la fotografía ^^ Te siiigo Un besiito

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