Sómos como máquinas. Que jodido descubrimiento.

—¡Joder!
—¿Qué te pasa?
—Esta mierda, que acaba de empezar y ya me pone de los nervios. Pásame un tacón, que se lo clavo.
—¡Para, loca!¡Es mi ordenador!
—Lo sé, pero tu ordenador dice verdades como puños.¡Lo tengo que destrozar! Conecto el móvil y me pone "Pueden pasar varios minutos hasta que el teléfono se conecte, sobre todo si el teléfono tiene mucho contenido". Como restregandome que me dejó. Este puto ordenador. Que él no esperó esos interminables minutos para que yo pudiera conectarme. Y encima me recuerda lo del contenido. ¡Qué culpa tengo yo de no ser perfectamente olvidadiza! Tal vez si vaciara mi contenido de vez en cuando, hubiera podido conectarme a él más rápido. Él no se hubiera cansado. No se hubiera ido. No hubiera dejado otro archivo demasiado grande en mi, que por supuesto se me olvidará vaciar, y que hará que tarde muchos minutos más en conectarme otra vez con el siguiente que quiera intentarlo.
—Vale, pero no te cargues mi ordenador.

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