7:47 am

Tardé en darme cuenta de que en realidad no gritaba en voz alta, por mucho que me dolieran los pulmones. Ves, tonta, por eso nadie te mira con cara de pena. Trataba de quedarme para mi algo que ya no era mío, y ardía, como si él supiera la verdad. Tuve que quitarme la venda de los ojos y acostumbrarme a la luz de la vela que encendió para mi. Demasiada consideración.
Y me até el trozo de tela rojo en el dedo meñique, como una bandera de conquista.
Ni las rimas de Cortazar ni aquellas leyendas de Becquer que tanto nos gustaban pudieron evitar que este corazón que no se había dado cuenta de que estaba roto, se tropezara. Otra vez. Clavandose la aguja y el hilo que llevaba en el bolsillo, tras la costumbre de tener que remendarse las heridas a si mismo frente al espejo.

¿Sutil?


Me gusta despertarme antes que el despertador. Me gusta el traqueteo del autobús. También me gusta Nickelback. Eso mucho. 
Soy virgo, así que también me gusta tenerlo todo ordenado, no perder el control de la situación. Me gusta la puntualidad, es muy sexy. Adoro tomar notas, y dibujar.
 Dibujar la verdad que me gusta mucho. Diseñar, también. Las gabardinas, también. Me encanta hacerme trenzas, aunque luego me las acabe quitando. Me quedan mal. 
Y me gusta él.
 Me gusta los pocos lunares que tiene. Me gusta que tenga las manos tan grandes. Me gustan los todoterrenos, tuve uno. Poco tiempo, pero lo tuve. Me encanta que mis cuadernos de clase sean mis libretas. Ah, me gusta hacer libretas a mano. Y soy incapaz de dormir viendo la televisión.
Mejor decir que te gusta, es más elegante dejar saber sutilmente lo que no.

Regeneración

Necesito volver a volcar todo este contenido, todas estas palabras.
Aquí.