Pasión

Hay cosas que llaman al corazón.

Las mias se dividen entre él, y hacer libretas.

¿Os gustan?

Algun día conseguire repartirlas por el mundo.

Fuera de si en medio de LA catástrofe

Como buen Virgo, amaba pocas cosas en el mundo.
Pero cuando lo hacía, ay, que frenesí,
se mete por las venas de cualquiera que tenga la mala suerte de mirar.

Tenía, también, uno de esos recuerdos que se guardan bajo llave en la cabeza,
de esos que de vez en cuando abres para echar un breve vistazo,
de esos por los que andas de puntillas y conteniendo el aliento para no perturbar.

Inocente de ella que desconfía, como una niña de huesos de tiza
a la que mounstros de acuarela atormentaba
buscando sus pedazos de buena suerte.

Aun así, tenía muy claro, que de escoger un lugar donde empezar a joderse la vida, elegiría sin lugar a dudas aquella espalda que abarca 3 de las 5 cosas que ama. Porque, como toda buena alma descarnada, ella se mordía el interior de las mejillas cuando remendaban sus heridas
dos manos que no eran las suyas.

Su hogar.







¿Por ti?¿Por mi?


Ya está, ven, pasa.
¡No lo toques!
Se puede romper.
Aún no respires. Venga, abrásate.
Grita, sin pulmones, sin sonido alguno.
Intenta fundirte en unos brazos de mármol.
Créeme que duele.
Pero no tanto como cortarte las manos bajando, para que puedas saltar
mi propia alambrada de seguridad.

Nuestra prosa compartida

Me quite el anillo del cuello y lo tiré.
Me estaba ahogando entre los mares de aquel desierto en el que, poco a poco, se fue convirtiendo tu boca. Necesitaba salir a flote y colgarme entre tus dedos como si fueran lianas salvavidas.
Y esperar que me agarraras fuerte, como aquella noche de aquel día en el que nos prometimos seguir las mismas estrellas para encontrarnos en el mismo horizonte.
O que me dejaras caer, resbaladiza, hacia el olvido.

Osadía

Tengo que decirte que te quiero.
Tengo que decirtelo, porque ya no me cabe en el pecho.
Ya no hay más rincones.
Ya no hay más espacios vacios.
Tengo que decirte que te quiero porque las mariposas de mi estómago se quejan por sus alas aplastadas.

Resurreción

No alces la voz,
me incitas a gritar la mía.
Tal vez luego te arrepientas
cuando los témpanos de hielo de mi
garganta aterricen en tu pecho soleado.

¿Donde se ha visto final feliz
en el agua derretida de un corazón de hielo?

Me deshaces.
Dame vida.
Tal vez (Tal vez) luego puedas volver a encajar las piezas de este puzzle.
Cuando todavía no sea demasiado tarde, y la nieve vuelva a cubrir.

Author

Me he dado cuenta de que me gusta saber filosofía,
acabar un libro en una tarde,
elegir de nuevo mi flor preferida,
volver a sonreir por eso otra vez.
Me he dado cuenta de que no lloré con Titanic,
pero el Canon in D mayor de Pachelbel
no me dejó dormir,
ni aquella foto de Puerto Pirámides
donde tanto ansiabamos ir.
Me he dado cuenta de que contando la vida de impar a par se te escapa de reojo la mirada de aquello que pudo ser y fue, y de lo que no pudo ser y no fue.

Fusión

Fue entonces cuando el invierno se enamoró perdidamente de la primavera, y queriendo inmortalizarla, como un pintor, su musa y su cuatro, la envolvió entre sus brazos con ternura, esperando conservar todo su color y viveza.


Así, el invierno, se dió cuenta, de que la primavera murió bajo su pecho, marchita por estar oculta al sol.
Y lloró copos blancos como estrellas.